Olvidos

¿Cuándo es normal y cuándo conviene consultar?

Entras en la cocina y no recuerdas a qué ibas. Buscas las gafas y están en tu cabeza. Te cuesta recordar el nombre de un actor. Casi todos hemos vivido estas escenas, y casi todos nos hemos preguntado alguna vez: «¿Será normal o me está pasando algo?». La pérdida de memoria es una de las consultas que más preocupa a las familias, sobre todo en otoño, cuando vuelven las rutinas, el cansancio y los cambios de horario.

La buena noticia es que la mayoría de los olvidos cotidianos no son un problema. La menos buena es que hay señales que merece la pena no dejar pasar.

Olvidos normales: lo que le ocurre a casi todo el mundo

Nuestro cerebro no guarda todo lo que percibe; filtra. Cuando estamos cansados, estresados, durmiendo poco o haciendo varias cosas a la vez, la atención falla y la información ni siquiera llega a almacenarse. Por eso no es un fallo de memoria propiamente dicho, sino de atención.

Son olvidos habituales, y en general poco preocupantes:

  • Olvidar dónde se han dejado las llaves y encontrarlas después repasando lo que se hizo.
  • Que una palabra «se quede en la punta de la lengua» y aparezca minutos más tarde.
  • Olvidar una cita puntual y recordarla en cuanto alguien te da una pista.
  • Tener más despistes en épocas de estrés, ansiedad, tristeza o poco sueño.

Con la edad es normal tardar algo más en aprender cosas nuevas o en evocar un nombre. Lo importante es que la persona sigue siendo autónoma y es consciente de sus despistes.

Señales de alerta: cuándo no esperar

Conviene pedir una valoración cuando los olvidos son persistentes y empiezan a afectar a la vida diaria. Algunas pistas:

  • Repetir las mismas preguntas o historias en un corto espacio de tiempo.
  • Perderse en lugares conocidos o desorientarse con la fecha o la estación del año.
  • Dificultad para seguir tareas que antes eran fáciles: manejar el dinero, cocinar una receta, tomar la medicación.
  • Colocar objetos en sitios absurdos (las llaves en la nevera) y no saber reconstruir cómo llegaron allí.
  • Cambios en el lenguaje, el carácter o el juicio que notan los demás aunque la persona los niegue.
  • Que sean la familia o los amigos quienes se preocupan más que la propia persona.

Una sola de estas señales no significa un diagnóstico, pero si se repiten o van a más, lo recomendable es consultar con un profesional.

Qué puede estar detrás de los olvidos

No todo es deterioro cognitivo. La falta de sueño, la ansiedad, la depresión, algunos fármacos, problemas de tiroides o déficits de vitaminas pueden provocar fallos de memoria que mejoran al tratar la causa. Por eso es tan útil una valoración: permite separar lo reversible de lo que necesita seguimiento y, si hace falta, actuar a tiempo. Detectar pronto marca una diferencia real en el pronóstico y en la calidad de vida.

Qué puedes hacer desde hoy

Cuidar el cerebro es posible a cualquier edad. Dormir bien, hacer ejercicio físico regular, mantener la vida social, seguir aprendiendo cosas nuevas y controlar la tensión arterial y el azúcar son hábitos que protegen la memoria. En nuestro artículo sobre neuroprotección para prevenir el deterioro cognitivo te explicamos con más detalle cómo hacerlo.

También ayuda reducir la sobrecarga: el estrés sostenido interfiere con la memoria y la concentración. Si trabajas en el ámbito sanitario o educativo y quieres entender cómo actúa el estrés sobre el cerebro, en IVANN Academy tienes la formación continua para combatir el estrés, pensada para profesionales.

Y si necesitas un apoyo práctico en casa, anota las citas en una agenda, usa rutinas fijas para guardar los objetos importantes y evita hacer varias cosas a la vez.

La valoración neuropsicológica: una foto fiable de tu memoria

Una evaluación neuropsicológica mide con pruebas estandarizadas la memoria, la atención, el lenguaje y las funciones ejecutivas, y compara los resultados con lo esperable para tu edad y nivel educativo. Junto con la valoración médica de neurología, ofrece una imagen clara de qué está pasando y qué se puede hacer: desde estimulación cognitiva hasta pautas para la familia.

Consultar no significa asumir lo peor. Significa tener información, tranquilidad y, si hace falta, tiempo ganado.


Si crees que tú o alguien de tu familia podría beneficiarse de una valoración, en el IVANN contamos con especialistas en Neuropsicología y Neurología. Pide cita en ivann.es o llámanos al 96 344 44 10.

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