Neuroprotección para prevenir el deterioro cognitivo


Aunque el empleo formal del término neuroprotección es relativamente reciente, desde la antigüedad se empleaban técnicas que pudieran considerarse como neuroprotectoras, por ejemplo, en la antigua Grecia los médicos utilizaban hipotermia para los traumatismos en la cabeza. neuronasEl término neuroprotección hace referencia a cualquier maniobra terapéutica que logre mantener la integridad de la función neuronal y evitar la muerte celular secundaria y la isquemia tras la lesión neuronal. La mayoría de las enfermedades neurodegenerativas se debe a un cúmulo de proteínas en el cerebro, que derivan en la sintomatología que hoy día conocemos como demencia. Si somos capaces de proteger las neuronas y las células nerviosas cerebrales, el daño causado por esas proteínas puede quedar minimizado, lo que en la práctica supondría contar con un neuroprotector, un elemento capaz de prevenir el estrés oxidativo o inflamatorio. Es importante señalar que de ese efecto neuroprotector no sólo se beneficia el alzhéimer o el párkinson, sino que también otras patologías como el ictus cerebral. Por tanto deberíamos ser capaces de gestionar el proceso de envejecimiento del cerebro, y en este proceso, la neuroprotección juega un papel muy importante. El tratamiento neuroprotector está ideado para interferir con una cascada de eventos celulares que producen la muerte celular: Liberación de neuro-transmisores excitatorios, aumento de calcio, producción de productos tóxicos que incluyen óxido nítrico, radicales libres y activación de fosfolipasas. Para ello disponemos de diferentes fármacos y vitaminas que han demostrado una eficacia significativa, así como toda una serie de medidas relacionadas con hábitos de vida saludables tales como mantener una dieta equilibrada, realizar ejercicio físico constante, cultivar una buena salud mental reduciendo situaciones o estados de ansiedad o depresión continuados, mantener una actividad intelectual constante y disponer o participar de nuevos proyectos personales, laborales, familiares o sociales que sean motivantes e impliquen realizar nuevos aprendizajes.

Dr. José Mazón, Neurólogo del IVANN

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